Las espinas de mis entrañas vuelven a aparecer, arrasando con todo.
Lloro internamente gotas de sangre que como lava recorre mi interior quemando todo a su paso.
Lágrimas que brotan por mis ojos y manchan mi blanca ropa tiñendo de rojo.
Las espinas se abren pasó entre mis huesos, mi carne y rompen mi piel,
saliendo de mi interior, rosas crecen y al segundo mueren.
Las intento tomar, pero se rompen, se convierten en polvo y al aire se van.
Soy la sombra marchita de aquel hermoso rosedal, estoy pálida, muerta y mi corazón no para de llorar.
Por: Ophelia Catherine Pagliari

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